domingo, agosto 27, 2006

Tarde de filmoteca: Three... extremes (2004)

Saam gaang yi (2004), 26 de agosto de 2006

Empieza a ser ya una costumbre lo de pasarse por la filmoteca la tarde del viernes o el sábado. O por lo menos mientras dure el veranico. Ayer por la tarde, la opción era una película asiática, sobre la cual la propaganda nos advertía que se afiliaba dentro del tan actual género de terror que nos llega de extremo oriente. Esto último no era una buena referencia para mí. No me gustan las de "miedo". Especialmente si se basan en sustos y "casquería". También nos decía que no había llegado a estrenarse comercialmente en España. Sorprendente, para ser de 2004, momento en el que ya parece que lo moderno es traese este tipo de películas y a continuación su horrible "remake" norteamericano. Nos informaba, asimismo, de que era una película multinacional, con tres episodios independientes rodados cada uno en Hong-Kong (idiomas, chino cantonés y mandarín), Corea del Sur (idioma, coreano) y Japón (idioma, japonés). Las críticas internacionales habían sido muy buenas.

Mi impresión es que la película hay que valorarla como tres filmes distintos. Cada uno de ellos presenta soluciones formales distintos, dando uno de los valores más importantes del conjunto; el contraste cultural en países teóricamente vecinos, cuyas diferencias observamos desde occidente de forma muy confusa. Al fin y al cabo "todos los chinos son iguales", oímos decir con frecuencia. Pues no.

Otra cosa en común es que las situaciones de "terror" no responden a fenómenos que debamos considerar sobrenaturales. En dos de ellas, el "terror" procede de las propias conductas humanas, que desde la aparente normalidad se pueden trasladar a los extremos a los que hace referencia el título internacional en inglés. Dirigidas por Fruit Chan (el film de Hong-Kong, Dumplings) y Chan-wook Park (la coreana Cut), son mis preferidas del trío, y consiguieron atraparme notablemente en la butaca. Probablemente, esa ausencia de elementos sobrenaturales, el hecho de que estas situaciones sean físicamente posibles y que el comportamiento humano haya mostrado una capacidad de variabilidad tan grande es lo que un reflexión sobre lo que vemos nos ponga los pelos como escarpias.

El filme japonés, Box, dirigido por Takashi Miike, no se sale tampoco de los cauces de lo naturalmente plausible, pero se introduce en el mundo de lo onírico. Esto hace que, aunque muy virtuosista en lo formal, y muy efectista en su conclusión, nos aleje de la realidad y el regusto final se aleje de la impresión causado por los anteriores episodios.

En fin. Que como he dicho antes, no soy aficionado al género de "terror". Pero la película me ha gustado bastante, con interpretaciones muy notables, de actores y actrices prácticamente desconocidos por estos pagos. Lo que demuestra que hay que ignorar el "género" de los filmes y centrarse en lo que importa. Su calidad intrínseca. Le pondré un siete, en valoración global (que hubiera sido un ocho sin el filme japonés), con un ocho en la dirección y otro tanto en interpretación.

Puerto de Aguarón, Zaragoza

viernes, agosto 25, 2006

Degradando a Plutón

Leo los siguientes datos en la Wikipedia:

  • Plutón: Diámetro - 2.306 km; Densidad - 2,3 g/cm3; Composición: Nitrógeno, metano y monóxido de carbono.
  • Tierra: Diámetro - 12.746 km; Densidad - 5,5 g/cm3; Composición: hierro (35.1%), oxígeno (28.2%), silicio (17.2%), magnesio (15.9%), niquel (1.6%), calcio (1.6%) y aluminio (1.5%).
  • Júpiter: Diámetro - 142.984 km; Densidad - 1,3 g/cm3; Composición: Pequeño núcleo rocoso rodeado de hidrógeno en distintos estados.

Los tres son más o menos esféricos, más o menos achatados por los polos. Los tres dan vueltas alrededor del Sol. Dicen que la órbita de Plutón están llena de basurilla estelar, mientras que la de los otros, prácticamente está limpia de la misma. Pero aparte de eso, son completamente... distintos... o iguales... según se mire.

Me cuesta trabajo pensar que dos cosas tan distintas como la Tierra y Júpiter se clasifiquen dentro de la misma categoría, mientras que Plutón sea otra categoría. Tengo la sensación de que toda esta movida mediática sobre si Plutón es o no planeta no tiene mucho sentido, y que estas clasificaciones tienen mucho de arbitrario. Seguro que los astrónomos tienen que tener algo mejor que hacer.

En lo más hondo de mi corazón,
un planeta será siempre Plutón


Sistema Solar (detalle)

jueves, agosto 24, 2006

Paisaje monegrino al atardecer

Alto de las Tres Huegas, Alcubierre (Huesca)

miércoles, agosto 23, 2006

Joe Rosenthal, 1911 - 2006, y el cine alrededor de Iwo Jima

Con cierta frecuencia, traigo a estas páginas un comentario sobre un fotógrafo que me gusta especialmente por uno u otro motivo. Con cierta frecuencia, también, ese fotógrafo acaba de fallecer, y el comentario se convierte en una especia de necrológica u homenaje póstumo. Y este es el caso que nos ocupa hoy.

Joe Rosenthal se hizo famoso especialmente por su fotografía como reportero de guerra en la que un grupo de soldados norteamericanos alzaban la bandera de los EE.UU. tras la cruenta batalla de Iwo Jima. Aparte de esta fotografía, son numerosas las imágenes de alta calidad que el fotógrafo nos lega.

Me voy a permitir realizar un par de comentarios cinematográficos a propósito de esta imagen y de la Batalla de Iwo Jima.

El primero se refiere a una película, The outsider (El sexto héroe en España), protagonizada por Tony Curtis y dirigida por Delbert Mann, en la que se narra la historia de posguerra de uno de los seis soldados que alzaron aquella bandera. En concreto, Ira Hayes, un nativo norteamericano que cayó en la depresión y en el alcoholismo. Hace muchos años que vi la película por televisión, pero recuerdo que me impactó notablemente.

El segundo comentario se refiere a las grandes expectativas que tengo puestas en el próximo trabajo de Clint Eastwood como director. Este estupendo cineasta ha afrontado el rodaje de dos películas que abordan el desarrollo de la sangrienta batalla de la Segunda Guerra Mundial. En una de ellas, el punto de vista será el que más o menos conocemos (aunque todos esperamos que Clint aporte algo nuevo), el punto de vista de los vencedores, los norteamericanos. La otra de ellas, de estreno posterior, nos ofrecerá la batalla desde el punto de vista de los japoneses. Interesante. Más que interesante experimento. Y viendo el oficio y el arte del director, creo que debemos espera algo cinematográficamente interesante... por fin.

Antenas de comunicaciones en las Tres Huegas, cerca de Alcubierre, Huesca

martes, agosto 22, 2006

Piratas del Caribe 2: El cofre del hombre muerto (2006)

Pirates of the Caribbean: Dead Man's Chest (2006), 22 de agosto de 2006

Quince hombres sentados sobre el baul del muerto,
quince, ¡oh, oh, oh!, ¡y una botella de ron!


Estos dos versos, que aparecen en la primera página del capítulo primero de mi edición en castellano de la Isla del Tesoro de Robert Louis Stevenson (Círculo de Lectores, 1967), fueron los responsables de que años después de que mi madre me comprara el libro, me enganchara al mismo, a las novelas de corsarios y piratas, y en general, junto con otros libros considerados como juveniles en la época, que me enganchara a leer. Cuando leí el libro, hacía años que rondaba por casa. Supongo que la previsión de la mujer que me trajo al mundo hizo que lo comprara mucho antes de estar en condiciones de abrirlo, leerlo y disfrutarlo; pero su intuición no falló, y el libro me apasionó.

Quizá de entonces me viene mi pasión por los malos de las historias, porque ¿habrá otro malo tan estupendo como el pícaro Long John Silver?. Después vinieron el Ivan Ogareff de cierto correo del zar, o tal vez Rupert de Hentzau en el reino de Zenda. Quizá Cruella de Vil y su afición a los abrigos de dálmata, por no hablar de la madrastra de Blancanieves. El terrible Sheriff de Nottingham y los temibles templarios a los que ha de enfrentarse Ivanhoe para salvar a la bella judía; o el taimado Sir Daniel Brackley enfrentado a la hermandad de la Flecha Negra. Y tantos otros... Pero sobre todos ellos, esos piratas a la vez terribles y entrañables, pícaros tratados con una benevolencia que en realidad nunca merecieron por la literatura y el cine.

Pues bien. He aquí que llega la factoría Disney, y se propone a contarnos cuál es la historia del "baul del muerto". O el "cofre del hombre muerto", como nos lo traduce la distribuidora. La cancioncilla se escucha tímidamente al principio del filme y, al menos para mí, sirve para alcanzar esa tensión tan agradable provocada por las expectativas de lo por venir. No es la única referencia al estupendo libro de Stevenson. También la "mancha negra" es un homenaje claro al mismo, entre otros detalles.

Bien. Luego se trata de una película comercial de las de hoy en día, muy larga, con muchos efectos especiales y con un guion que flojea en muchas ocasiones. He de reconocer que ha habido ratos en la película en los que me lo he pasado muy bien. Me he reído. Me he asustado. Me he maravillado con algunas criaturas. Al Capitán Jack Sparrow (Johnny Depp) ya lo conocíamos de la primera película de la serie, y aunque no llega al nivel de la anterior, pues está muy bien. Es un personaje, el pícaro del que hablaba antes, que cae bien. Hechamos de menos al Capitán Barbossa (Geoffrey Russ) que si aparece es más que nada para anunciar la tercera parte de la saga. La chica y el chico bueno, ¡ay!, están tan sosos como en la primera. El Capitán Davy Jones es demasiado artificial para que llegue, no a eclipsar, sino ni siquierea a arrojar una ligera sombra sobre el añorado Barbossa. El monstruo, sí. El monstruo está muy bien, y a su alrededor se desarrollan algunas de las más emocionantes escenas de la película.

En fin. Todo se queda en un entretenimiento que podía haber sido mucho mejor. A los yanquis se les sigue olvidando que, por impresionantes que sean los efectos especiales, hay que cuidar de las historias, de los guiones. Y la dirección, de nuevo a cargo de Gore Verbinski, deja de ser un arte para ser una mera artesanía con el fin de mostrar el despliegue de artificios más o menos inverosímiles.

Dicho todo esto, es una película perfecta para entretenerse en una tarde verano. O de cualquier época. Las risas y el buen rato en determinadas escenas me inclinan a ponerle un siete (aunque con sólo un seis en la dirección y otro seis en la interpretación, ya que el chico y la chica estropean el excelente trabajo de los demás).

St Michael's Mount, en la costa de Cornualles, Inglaterra, tierra de piratas, perdón, de nobles sires del mar

Versión completa en inglés de la primera estrofa de la canción que iniciaba este artículo:

Fifteen men on a dead man's chest
Yo ho ho and a bottle of rum
Drink and the devil had done for the rest
Yo ho ho and a bottle of rum.
The mate was fixed by the bosun's pike
The bosun brained with a marlinspike
And cookey's throat was marked belike
It had been gripped by fingers ten;
And there they lay, all good dead men
Like break o'day in a boozing ken
Yo ho ho and a bottle of rum.

lunes, agosto 21, 2006

Y aun más fotos para The Mirror Project

Segunda tanda de fotografías para The Mirror Project tras mi viaje por Gran Bretaña. Esta vez me han contestado enseguida. Y la página sigue funcionando, así que quedarán en los enlaces de la barra lateral.

En una jarra del mercadillo de Portobello Road, Londres

En la estación de Westferry del Dockland Light Railway, cerca de Canary Wharf, Londres

domingo, agosto 20, 2006

Blade Runner (1982)

Blade Runner (1982)

Como ya comentaba hace ahora una semana, estos días hay un ciclo de Ciencia-Ficción en la Filmoteca de Zaragoza. Y mira por donde, este fin de semana programaban la que para mí es una de las referencias de todos los tiempos en este género. No voy a entrar en mucho detalles hoy, puesto que ya realicé un comentario hace poco más de un año cuando leí ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?. Ale, seguid el enlace y conoceréis lo que opino (mira que estoy vago).

Bueno. Lo que sí que voy a hacer es darle puntuación. Y le coloco un diez (con un diez en la dirección y un nueve en la interpretación, especialmente gracias a Ford y Hauer).

Este paisaje de los Monegros, en las cercanías de Alcubierre es más propio del final de la primera versión de Blade Runner, que del de la segunda, el Director's Cut