Primera versión de mi Cuaderno de Ruta, con entradas entre el 8 de febrero de 2005 y el 8 febrero de 2008. Visita mi Cuaderno de Ruta V.2 en http://www.carloscarreter.com o en http://carloscarreter.wordpress.com.
Hoy no voy con las noticias del sábado, como viene siendo costumbre últimamente. Tengo cosas que hacer, y he pasado muy deprisa sobre las novedades de la prensa. Eso sí, he parado un momento ha ver a mis hipopótamos favoritos, ¡y qué envidia me ha entrado al saber que por la noche ven el cielo como lo vio van Gogh!
En cualquier caso, a otra cosa. Ayer estuve en Barcelona. Suelo ir si puedo una vez al año. A comer con antiguos amigos. Pero en los años impares, suelo hacer coincidir el acto social con la feria de fotografía Sonimagfoto. Es entretenido. Aunque cada vez me interesan menos los chismes técnicos, y más las exposiciones que discretamente se sitúan en diversos lugares de la feria. Ya comentaré.
Canon EOS 10D EF 24-105/4L IS USM Focal: 97mm ISO 200 Exposición: f/4 - 1/250s
Después de comer, y tras la tertulia, nos vemos obligados a pasar por las Ramblas para ir a buscar el coche en el que me acompañan hasta la Estación de Francia para coger el tren. Están imposibles. Una muchedumbre de turistas lo invade todo. Están perdiendo a marchas forzadas el encanto que tenían. Qué se le va a hacer.
Hoy me he cogido un día de fiesta y he estado en Barcelona. Entre otras cosas, he visitado Sonimagfoto. Pero de esto hablaré a partir de mañana.
Ayer se me pasó, por falta de tiempo y oportunidad, comentar una triste noticia. Desde hace muchos años, si no hay retransmisiones deportivas, me duermo escuchando la radio; más en concreto, la Cadena Ser. Eso significa, que de lunes a viernes, durante muchos años ha sido el programa de Carlos Llamas, y más concreto el propio Llamas, quien me ha acompañado al cerrar el día. Y francamente, desde hace mucho tiempo, le tenía mucha simpatía. Ayer falleció. Todavía joven. 52 años. Pero esto es así. Me apenó. Le echaré de menos.
En la foto de hoy, dos trenes se disponen a salir en la bonita estación de Barcelona-Estación de Francia. Las estaciones de trenes suelen ser, o solían ser, lugares de tristes despedidas. Melancólicos.
Canon EOS 10D EF 28/1,8 USM ISO 400 Exposición: f/4 - 1/60 s
Ya he trasladado todos los contenidos sobre cine y ferrocarril a la nueva dirección, que desde hace unos días aparecía ya en la columna lateral. Se trata de:
Por el momento, no tengo previsto hacer más traslados de páginas, salvo que me Publicar entrada de por allí y pase la de viaje. Ya se verá, porque eso es más curro. Claro que serviría para quitar algunas molestias inherentes a la dirección actual. Lo dicho, ya veremos, que dijo un ciego a otro ciego.
En la imagen de hoy, un Alvia de Renfe coge velocidad mientras abandona Zaragoza camino de Barcelona. Mañana espero pasar por ahí a primera hora de la mañana en un vehículo similar y con el mismo destino.
Pentax *ist DS SMC-M 200/4 ISO 200 Exposición: f/8 - 1/640 s
Si las anteriores entradas respondían a recuerdos prestados o diferidos sobre los hechos acontecidos en la que podríamos conocer como "época yeyé" del festival, en la de hoy ya entramos en lo que forma mis recuerdos propios sobre el mismo. Parece mentira que con lo niño que era yo todavía, poco más de 5 años, y lo que ha llovido desde entonces, tenga unos recuerdos relativamente nítidos sobre aquella noche.
Corria el año 1968, y estaban reunidas un par de familias entorno a un viejo televisor de válvulas, sin marca conocida, montado por un técnico de barrio, por supuesto en blanco y negro. Tras el éxito de Sandie Shaw, Gran Bretaña organiza el festival en Londres, y presenta a un peso pesado del pop inglés, Cliff Richards. Estaba previsto que fuese Joan Manuel Serrat quien representanse a la piel de toro, pero exigía cantar en catalán.
¡Para veleidades vernáculas estaba el panorama nacional!
Así que, apenas sin tiempo, María Félix de los Ángeles Santamaría Espinosa, más conocida como Massiel, con 21 añitos y disfrazada de chica yeyé (que para éso es lo que se llevaba en la época), se lanza con potente chorro de voz a vociferar su ya conocido La la la. Que tampoco había que matarse mucho la cabeza con las letras de un festival como éste. Por mucho que los compositores fueran el Dúo Dinámico. Y además así lo entendían todos sin necesidad de cantar en inglés.
Si no conocen o no recuerdan la canción, con ustedes...
La verdad es que la chica no quedaba mal. No es que tuviera mucha pinta de chica yeyé. Aparentaba más bien bajita, y sin estar gorda ni mucho menos, tampoco era la típica sardinilla que se empezaba a llevar en aquellos momentos. Su voz, poderosa y rotunda, tampoco tenía que ver con la suavidad o la alegría de otras cantantes de la época. Personalmente, siempre he creído que lo que mejor se le dio siempre fue cantar las canciones de Luis Eduardo Aute... Lo hacía francamente mejor que el propio Aute, muchas de cuyas canciones siempre me han gustado, aunque el sea un soso, especialmente en el escenario. Con el tiempo, la Massielona derivó hacia la pachanga más horrenda, y nos tuvo castigados durante un tiempo una tal María de los Guardias. Terrorífico. Hasta que finalmente, paso su tiempo y desapareció.
Resultaba notable también el coro de tres mocetas, a las que se les dio por llamar Trío Lalalá, cuyos vestiditos azules no pegaban ni con cola con el carísimo diseño de la cantante. Pero todo hay que ponerlo en perspectiva. Aunque ahora tengamos la oportunidad de ver el vídeo de la actuación en color, entonces se retransmitía en blanco y negro, y esos tonos azules daban un tono claro en la pantalla más agradable que el blanco puro. Seguiremos con esto la próxima semana.
En fin, éxito patrio. Por fin eramos algo o alguien en el festival. Llegaba la edad dorada de España en Eurovisión.
En la fotografía de hoy, una vista del Royal Albert Hall, donde se celebró el festival del año 1968.
Canon EOS D60 EF 28-135 f/3,5-5,6 IS USM Focal: 28 mm ISO 100 Exposición: f/8 - 1/640 s
Ante todo, una cuestión. Esta es una nueva versión de un película alemana que tuve la ocasión de ver y disfrutar hace unos años, que en estos pagos se tituló Deliciosa Martha (Bella Martha en el original), y protagonizada por la excelente actriz germana Martina Gedeck y el no menos competente actor italiano Sergio Castellito. Aquella película me gusto realmente mucho, y me parece un ejemplo soberbio de como combinar el drama con algo de comedia romántica en sus dotes justas, permitiendo diferenciar los personajes, nada estereotipados y muy bien definidos y retratados. Disfrute mucho.
Con estos antecedentes, incluso dudaba en un principio de que tuviera ningún interés el ver esta versión procedente de la capital del imperio. En primer lugar, una cuestión clara y que puede definir las ganas de ir a ver este filme. Esta película es un vehículo para el lucimiento en todos sus aspectos de su protagonista, Catherine Zeta-Jones. La galesa aparece constantemente, y además esta tremendamente guapa, hasta un punto que casi debería estar prohibido. Incluso cuando aparece despeinada y "sin arreglar" está estupenda, aunque natural. Por otra parte, tiene recursos actorales suficientes para salir del trance sin muchas complicaciones. No obstante, no llega a mostrar la misma intensidad en sus emociones que las que desprendía Gedeck en la versión teutona, mucho menos guapa, pero indudablemente atractiva en aquella película. Ya que estamos con los actores, Aaron Eckhart también cae bien. Pero el hecho de que haga de rubio pseudo-italiano (no sé muy bien porque no han buscado a alguien para que hiciera de auténtico italiano como en el original) hace que compita muy mal con Castellito, que se salía en su papel.
El filme norteamericano es un calco de la película original en un gran porcentaje de las escenas, y casi me atrevería a decir que de los planos. Incluso el aspecto de muchos personajes secundarios recuerda al del original (la compañera embarazada es un caso claro). Sólo algunos hechos sobre el protagonista masculina, como el comentado de que no hace de auténtico italiano, y sobretodo, una alteración de la trama final varían. Y creo que para mal. No lo voy a desvelar por si alguien quiere ver ambas películas, pero en ambas el personaje protagonista, Martha/Kate, reacciona ante el miedo a la pérdida de la sobrina. Sin embargo, la situación que genera este miedo en la versión americana es muy sosa, sensiblera y simplona, mientras que el original implica un riesgo de perdida mucho más real y profundo, que da mucho más sentido al desenlace del filme.
En resumen, esta nueva versión es un entretenimiento razonablemente competente, en el que los fans de Zeta-Jones estarán en el cielo, pero que no llega a situarse ni de cerca en la profundidad e interés que suscita el original germano. En realidad, es una película absolutamente prescindible, ya que si a alguien se le planteara el dilema de ver una u otra película, sin duda alguna debería ver la original. La puntuaré, no obstante, con un seis, tanto en la valoración subjetiva como en la interpretación y la dirección.
Esta calle de Isola dei Pescatori, una de las Islas Borromeas en el Lago Maggiore, está llena de estupendos restaurantes de cocina italiana, a la que constantemente se hace referencia en las películas de hoy.
Canon EOS D60 EF 28-135 f/3,5-5,6 IS USM Focal: 44 mm ISO 200 Exposición: f/6,3 - 1/60 s.
Hace unos meses, comencé el traslado de mi página de trenes históricos a otro emplazamiento. Desde este domingo está todo el material en la siguiente dirección:
En la vieja página (http://ccarreter.eresmas.net) todavía se puede acceder a los artículos dedicados al ferrocarril en la historia del cine. Estos artículos también están en proceso de traslado a una nueva dirección (http://cinetren.googlepages.com), en estos momentos todavía muy incompleta. Espero completar este traslado con más agilidad que el anterior.
En la imagen de hoy, una vista de lo que llegará a ser el museo del ferrocarril de Porvoo (Finlandia), tomada en mis últimas vacaciones de verano.
Fujifilm Finepix F10 Focal: 8,9 mm ISO 80 Exposición: f/5 - 1/420 s.
Así que voy a hacer un comentario. En primer lugar, algo innegable. El hemisferio sur domina este juego. Las participantes del Tres Naciones han dominado sin contestación en sus respectivos grupos. Muy difícil sería que no se llevase el título una de las tres.
Los gallos del hemisferio norte, Inglaterra y Francia, han pasado con más dificultades de las previstas. La primera se las ha visto con Sudáfrica, y aunque ha ganado todo lo demás, tampoco a brillado. Francia, como anfitriona y última ganadora del Seis Naciones, debía quedar campeona de su grupo, pero se le cruzó Argentina, que ha ganado sus cuatro partidos. Ahora, la selección gala se la tendrá que ver con los All Blacks en cuartos. Muy negro lo deben ver. Y no sólo por el color de las camisetas neozelandesas.
Las naciones celtas han cosechado malos resultados. La única que se ha salvado de la quema ha sido Escocia, a costa de una voluntariosa Italia. Gales ha tenido que ceder al empuje de Fiyi, e Irlanda ha sido la sacrificada de la pelea a muerte con los argentinos. Escocia puede tenerlo crudo con los del Cono Sur que tienen el sueño de las semifinales a su alcance.
El resto ha peleado con dignidad. Los mas fuertes de todos los demás, los del Pacífico. Tonga llegó a pensar incluso en dar la sorpresa con Inglaterra... pero no. Todavía no estamos en eso.
En fin. En su conjunto, ha sido muy divertido. Siguen como favoritos los All Blacks, pero los sudafricanos están muy fuertes. Del resto, y visto lo visto, yo me dedicaré a animar a los argentinos. Son los que han hecho la primera fase más meritoria de acuerdo a su potencial,... y hay que reconocer que las supporters argentinas son las que están más buenas. Por lo menos, según lo que nos han mostrado los realizadores de televisión.
En la foto de hoy, una vista del castillo de Cardiff, detras del cual destaca el Millenium Stadium, donde Francia tiene que vérselas con Nueva Zelanda dentro de unos días.
Canon EOS D60 EF 28-135 f/3,5-5,6 IS USM Focal: 38 mm. ISO 100 Exposición: f/8 - 1/250 s.