miércoles, agosto 31, 2005

Tranvías, funiculares, metros,... ciudades sobre raíles

Desde muy pequeñito he sentido fascinación por esos vehículos grandes, ruidosos, en ocasiones (para algunos) malolientes, que se desplazan a gran velocidad, o quizá no a tan gran velocidad, sobre unos raíles metálicos. Me refiero al "caballo de hierro", al ferrocarril.

Este interés equinoférrico se ha extendido a sus derivados urbanos. Soy una persona que, en general, se siente a gusto en las ciudades. Lo que algunos llamaría un "urbanita". Ya sé que esto es poco ecológico, que las ciudades son hormigueros deshumanizados, que cómo se va a comparar el caos urbano con la tranquilidad campesina y rural... Pero bueno,... de todo tiene que haber. Y yo soy así.

Y así llegamos a los antes mencionados "derivados urbanos" del ferrocarril. Quizá los más extendidos los metros y los tranvías. Bueno, los ediles modernos cuando promueven nuevas líneas de estos últimos no les llaman tranvías. Es que hace 30 años, lo moderno era quitar los tranvías. Ahora que está de moda volverlos a instalar... pues les llamamos "metros ligeros" y todos contentos. Y modernos. Claro que una vez leí una propaganda municipal que hablaba de una "solución para el transporte de masas de superficie sobre raíles". No; no era en mi querida y a la vez un poquitin odiada Zaragoza. Donde resido. Donde quitaron el último tranvía no turístico de España en los 70s, y donde quieren instalar un "metro ligero".

También encontramos otras soluciones para ciudades con elevados desniveles. Los absolutamente encantadores funiculares. Y hoy os muestro el aspecto de uno de ellos en Zagreb (Croacia) en el año 1993. Sí. Si alguno tiene algo de idea de historia le contestaré que sí. Que entonces había guerra en Croacia. Al sur de Zagreb. Pero uno era más joven y más atrevido entonces a la hora de hacer turismo.

domingo, agosto 28, 2005

Películas clásicas de Ciencia Ficción

ClassicSciFi.Com

El cine actual de ciencia ficción ha perdido la ingenuidad. Como producto que con frecuencia está exclusivamente destinado a hacer dinero, alardes de tecnología sin límites, que olvida contar una historia o hacer reflexionar al espectador sobre algún aspecto de su vida o de la vida de la especie humana. Hay mucha ciencia ficción, especialmente en la literaria, que reflexiona sobre temas sociales, humanos, políticos,... Esto se ha olvidado.

Aunque dentro de las series B, la ciencia ficción tuvo una especie de edad de oro en EE.UU. tras la Segunda Guerra Mundial. Las obsesiones con los platillos volantes, las bombas atómicas, la destrucción cataclísmica de la humanidad (generalmente como consecuenica de su iniquidad), se reflejaban en películas que si bien tenían bajos presupuestos y efectos especiales que hoy nos hacen sonreír, por otra parte planteaban temas de forma más o menos ingenua, pero que ahí estaban.

Títulos como La guerra de los mundos, Ultimatum a la Tierra, Cuando los mundos chocan, Planeta prohibido, etc. son ejemplos de ello.

Sirvan estás líneas de pequeño y modesto recordatorio y homenaje.

Hoy viajaremos a Foix, coqueta población pirenaica del Midi-Pyrenées. Próxima a Toulouse, es la entrada a una región del Pirineo de extraordinaria belleza. No os la perdáis.

sábado, agosto 27, 2005

La fiebre del equipamiento fotográfico digital

En alguna ocasión ya he hablado de esto. Siempre ha habido un cierto número de fotógrafos cuya principal pasión no es hacer fotografías y que estas sean cada vez mejores, sino poseer, admirar o hablar/divagar sobre el material fotográfico.

Desde el advenimiento de la fotografía digital, este "tipo" característico ha ido en aumento. Cualquier nueva tecnología atrae la atención de los curiosos; o genera nuevos curiosos. Las cámaras digitales no son ajenas a este fenómeno. Hacen correr ríos de tinta virtual en la telaraña mundial.

El anuncio de Canon de la nueva réflex monocular, que comercializará este otoño, ha levantado una expectación increible. Las discusiones sobre sus especificaciones técnicas, en las que me libraré mucho de entrar aquí, y las divagaciones sobre la calidad que ofrecerá, a pesar de que casi nadie la ha probado (¡no se vende todavía!), han emborranado los distintos tipos de foros que pueblan la red de redes. Mi sorpresa es que incluso se ha afirmado que su precio era una gran cosa, una democratización de la alta tecnología fotográfica, porque el precio de salida en EE.UU. será sólo de ¡¡¡3.300 dólares!!! Teniendo en cuenta que la vieja Europa siempre se ve castigada en la cuestión de los precios, estamos hablando de una cámara que costará más de medio kilo de las difuntas y entrañables pesetas, sin objetivo. Barata de c.j.nes (perdón no le he podido evitar).

Entendámonos. A mi también me gustaría tener una. Pero creo que hay que centrarse un poquito, y ser capaces de comprender que lo importante es disponer de herramientas fotográficas que pongan al alcance de todos la capacidad de hacer fotografías con la mejor calidad posible, y a ser posible que eduquen a la gente en esta creativa actividad que puede llegar a ser arte. Pero creo que, en estos momentos, lo único que importa en este negocio es vender mucho material. Poco importa la educación de las personas en el sentido estético del mundo que ven y cómo lo reflejan y lo inmortalizan para la historia; aunque sea la modesta historia personal de cada cual.

E insisto, si alguien tiene o va a tener una Canon EOS 5D, que así se llama la bestia, y le sobra,... bueno... pues que no me enfadaré si me la regala.



La imagen de hoy corresponde a restos de madera fósil de los antiguos bosques que han dado lugar a las turberas de Connemara, en Irlanda.

miércoles, agosto 24, 2005

Ciudades toscanas - Dos semanas y un día

Pues eso. Qué bien. En poco más de dos semanas huyo unos "díicas" a Florencia, con intención de visitar otras ciudades de la Toscana.

Como me voy a poner de hacer fotos. Y de la excelente comida italiana (cachis,... luego dieta intensiva).

Como aperitivo, una imagen de anteriores viajes por Italia. Venecia en concreto.

martes, agosto 23, 2005

Dos guardias civiles muy particulares

Bevilacqua y Chamorro, dos guardias civiles muy particulares; Lorenzo Silva.

Hace dos años largos, en circunstancias familiares difíciles, y teniendo que pasar muchas horas con frecuencia en hospitales, me hice con una pequeña colección de libros de bolsillo diversos para matar las horas haciendo algo de lo más útil que se me ocurre en esta vida. Leer.

Buscaba tener disponibles siempre libros no muy extensos, de fácil lectura, entretenidos, pero sin caer (demasiado) en el best-seller multinacional, o en la manida ciencia-ficción. No es que entre estas dos últimas categorías no pueda haber buenas obras. Pero son mucho, mucho menos frecuentes de lo que sus fans piensan. Como consecuencia tuve la oportunidad de conocer algunos escritores españoles que se me habían pasado en los últimos años.

Entre estos, me encontré con unos entretenidísimos libros, escritos por Lorenzo Silva, y protagonizados por dos curiosos guardias civiles, convertidos en avezados investigadores criminales de la España rural más diversa. Desde las turísticas playas mallorquinas o gomeras, hasta los hoteles de carretera en la castellana comarca de La Alcarria.

Los protagonistas:

  • Uno, el sargento Bevilacqua, treintañero camino de cuarentón, un licenciado en psicología que se mete a guardia para garantizarse la supervivencia cotidiana. Un poco de vuelta de todo, pero sin pasar de nada. Y desde luego, nada parecido en sus formas y su mentalidad a lo que uno espera de un suboficial de la Benemérita. Nadie, y yo menos que nadie, está libre de prejuicios.
  • La otra, la guardia/cabo Chamorro, una veinteañera estirada y estrecha, hija de coronel de infantería de marina, y frustrada oficial de cualquiera de los ejércitos españoles. Un poco más en la línea que uno se espera en una guardia civil. Salvo por esa insistencia en compararla físicamente con Veronica Lake. Lo cual a uno le produce un morbo que no veas.
Mi primera lectura fue rápida. Superficial. Me entretuvieron, que para eso estaban. Sin embargo, en este verano, con más calma, les he dedicado una lectura un poco más reposada, encontrando en estas novelas una reflexión bastante curiosa e interesante sobre la sociedad española actual. En cuanto a los guardias, en contra de todo lo que podría esperar,... pues les he cogido cierto cariño. Y aunque no me los creo (Silva jura y perjura que son razonablemente reales), sí que tienen algo en común conmigo. La vocación de funcionarios públicos que creen que están al servicio de la gente, y no del capitoste político de turno, al que las urnas han puesto ahí. Aunque no sea porque no hay nada mejor.

No sé. A mí me han gustado. Por cierto... los títulos de las obras de Bevilacqua y Chamorro:

  • El lejano país de los estanques (mmmm, cómo me gusta este título).
  • El alquimista impaciente (hicieron una película; de Chamorro hacía Ingrid Rubio, que aunque me gusta como actriz, no se parece en nada a Veronica Lake,... y no deja de ser una decepción).
  • La niebla y la doncella (realmente, este escritor está dotado para los títulos).
  • Nadie vale más que otro (estos son relatillo cortos, menos trascendentes; aptos para leer a la fresca en verano con un porroncito de cerveza con gaseosa, así bien castizo).



En la fotografía de hoy, dejamos la verde Irlanda, y volvemos a la ruralidad española. En concreto al bello pueblo turolense de Rubielos de Mora.

sábado, agosto 20, 2005

De viaje con la cámara al hombro - Actualización

De viaje con la cámara al hombro - Carlos Carreter

Hoy tengo que anunciar una actualización importante de mi página de viajes, cuyo enlace encontraréis en el título de este mensaje. He incluido mi reportaje sobre mi viaje a Irlanda, que se titula Irlanda, con la mirada amplia.

Con el fin de expresar la amplitud de horizontes y la variedad de situaciones que se presentan en este país, he querido dar a las imágenes un formato que algunos llaman "panorámico". La realidad es que no todos son auténticos panoramas. Algunos sí, realizados mediante la unión de varias fotografías para obtener un panorama del paisaje observado. Otros no. Otros son simples recortes de imágenes mayores, cuando la armonía de la composición lo permitía. En cualquier caso, todos ellos creo que implican la variedad que antes mencionaba y que puede ser de vuestro agrado.

Para muestra, un botón. Los visitantes que se asoman a los impresionantes Cliffs of Moher.

jueves, agosto 18, 2005

Sin City (2005)

Sin City (2005)

Dirigida por Robert Rodriguez en colaboración con el dibujante del cómic en el que se basa el filme, Frank Miller, y con el omnipresente en este universo cinematográfico, Quentin Tarantino. La estructura del guion recuerda a otras películas del universo tarantiniano, con diversos episodios que se entrecruzan y sin una necesaria continuidad temporal (recordad Pulp Fiction o Kill Bill, entre otras).

El punto fuerte de la película es la estética, las formas visuales, que tratan de acercar de alguna forma la imagen en movimiento al cómic. Quizá el problema también sea que toda la película está totalmente al servicio de esta representación visual, sacrificando algunos aspectos del guion que se vuelve confuso en algunas de las historias o incluso sin sentido (siempre dentro del sentido que pueda tener una historieta de cómic). Un acción extremadamente basada en la violencia, sólo atenuada por la propia composición formal, en la que los acentos de color no corresponden necesariamente a los aspectos más gore del filme. Lo cual se agradece, también.

Desde el punto de vista de la interpretación, es básicamente una película coral. Lo cual da irregularidad a dicha interpretación. Frente a solideces como la Clive Owen, el papel habitual de Bruce Willis (que por otra parte hace bien), la impresionante presencia (en muchos sentidos) de Carla Gugino, encontramos la sosería de muchas de las actrices jóvenes con las monas pero regulares Jessica Alba y Britanny Murphy al frente.

En general, se queda con un seis, que se gana especialmente por el tremendo esfuerzo de conceptualización visual.


Frente a los oscuros garitos de Sin City son mucho más recomendables los alegres pubs irlandeses como este de la fotografía en la ciudad de Cork.