Si algún lugar hay en Siena capaz de convocar a todo el mundo, turistas pero también lugareños, es la Piazza del Campo. Espectacular esplanada en pendiente, rodeada de magníficos edificios de cálidas tonalidades, presidida por el Palazzo Pubblico, es un auténtico salón de la ciudad. Sin vehículos, acogedora, pensada para las personas.

No nos engañemos. En la actualidad, y en según que épocas del año, lo que más ahí son turistas que abarrotan tranquilos e ilusionados, las terrazas de las cafeterías y los restaurantes que bordean la Piazza.
Pero no son raros los propios sieneses, especialmente gente joven que acuden con el buen tiempo a tomar el sol, mientras conversan de sus cosas.
Todo ello sin olvidar, por supuesto, el inevitable aspecto comercial del asunto. Porque allí donde se reune un público, unos potenciales clientes, allí se vende lo que haga falta. E incluso, o sobretodo, lo que no hace falta.
domingo, octubre 02, 2005
Il Campo de Siena,... allí estábamos todos
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Carlos Carreter
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viernes, septiembre 30, 2005
Niños vivos, blancos; niños muertos, amarillos
La catedral de Siena se caracteriza, entre otras maravillas, por el impresionante pavimento de marmol que adorna el suelo. El marmol, de diversos colores, forma figuras de carácter sacro o mitológico, o bien, escenas de la historia sagrada o del Nuevo Testamento.
Una maravilla.
Al viajero le llama en particular la escena sobre la matanza de los inocentes. Es curioso la afición de la Iglesia Católica a regodearse con el dolor y el sufrimiento. En esta escena, llama la atención cómo el artista llama la atención del espectador sobre la condición de los niños sometidos a martirio. Mientras que los niños todavía vivos en brazos de sus madres son de marmol blanco, aquellos que ya han sido asesinados son de un enfermizo marmol amarillo. Increible la expresividad que con tan sencillo recurso cosigue el artista.
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jueves, septiembre 29, 2005
Los "vicolos" de Siena
En Siena y en otras ciudades de la Toscana, cuyos cascos antiguos son laberintos de estrechas calles de origen medieval, son típicos los "vicolos". Estrechas "vias" en las que en su momento, para aprovechar el escaso y caro espacio disponible, se construía sobre la propia vía pública, formándose arcos sobre los que se disponían pisos habitables o disponibles para distintos negocios.
En la actualidad, el viajero disfruta de un paisaje urbano especial, muy agradable en los meses de verano, por la sombra que proporcionan las casas en las estrechas calles, y por los túneles que en ocasiones las cubren.
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martes, septiembre 27, 2005
En Siena también hay animación callejera...
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Y Alonso ganó el mundial...
Por fin. Haciendo lo suyo. A su marcheta. Dejando que arriesguen algunos fineses y colombianos. Que le dure.
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domingo, septiembre 25, 2005
A caballo por las calles de Siena...
... es lo que nos gustaría experimentar a muchos. Pero es algo que queda reservado a unos pocos que, representando a las diversas cofradías de la ciudad, compiten una vez al año en una frenética carrera hípica y épica, sin monturas y jugándose lo más importante. El honor de sus cofradía.
Durante el resto del año, podemos ver las calles engalanadas con las banderas y los escudos de las cofradías, como podemos ver en la fotografía, y fotos en los comercios de las más impactantes escenas de la carrera y sobretodo del vencedor del año.
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sábado, septiembre 24, 2005
¿Recoger la cámara de noche?... ¡Nunca!
La fotografía nocturna no es sencilla. Especialmente, porque llevar sensibilidades altas no es fácil ni barato. Y porque con frecuencia las mejores fotografías exigen sensibilidades bajas, para mejorar la nitidez. Y esto implica un trípode.
En Florencia llevé un pequeño trípode de bolsillo, apto para sujetar las cámaras compactas digitales. Gracias a ello pude tomar algunas imágenes nocturnas de cierto interés.
Como alguna del Ponte Vecchio. Como se ve, para obtener buenas fotografías nocturnas es mejor evitar la noche cerrada, con cielos absolutamente negros. Un crepúsculo limpio nos ofrece cielos azulados que contrastan bien con la iluminación artificial de la ciudad.
Pero incluso en noche cerrada es posible realizar fotografías interesantes, integrando los efectos de los trazados de las luces de los coches en exposiciones largas. Como en esta vista desde el Ponte della Santa Trinitá.
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Carlos Carreter
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