Es difícil tomar una imagen fotográfica original de la Torre de Pisa. Esencialmente, lo que sucede es que hay un montón de gente en una esplanada inmensa con una catedral, un batisterio y un campanario. Y todo el mundo se siente atraido por el campanario (en italiano, campanile). Que es muy mono en sí mismo. Pero nadie se fija en eso. Todo el mundo se fija en que está inclinado.
Tal es la fama, que el monumento ha sido de mil formas posibles y a duras penas es posible obtener algo que no se haya visto ya. Seguro que habéis visto ya alguna foto como la siguiente... a lo mejor con menos palomas.
Pero claro, todo el mundo busca hacerse una foto original con el campanario. Todo el mundo juega a ser el "forzudo" que sujeta el campanario para que "no se caiga". Y entonces... pues que lo más llamativo no es el camapanario, sino la muchedumbre que baila una curioso baile adoptando variantes del mismo "paso". Uno se queda anonadado. Tanta originalidad me abruma.


lunes, octubre 10, 2005
La foto original menos original del mundo
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Carlos Carreter
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domingo, octubre 09, 2005
Fachadas blancas, inmaculadas; mirando al sol poniente
Las de la catedral y las principales iglesias de Lucca. Muestra de la prosperidad de la ciudad en otros tiempos. Del dinero que dejaba el comercio y la industria burguesa de finales de la Edad Media y del Renacimiento.
Fachadas de marmol blanco, eventualmente acentuado en marmol verde o rojo, cuyo paradigma en gracia es la propia catedral o duomo.
Pero no solamente. Rodeada de los mercadillos que ayer veíamos, San Michelle in Foro no se le queda a la zaga en gracia y se levanta majestuosa en el centro del casco histórico de la ciudad.
¿Y qué decir de los mosaicos exteriores en la fachada posterior de San Frediano? Nada tiene desperdicio.
Quizá lo único que queda antes de abandonar la ciudad, antes de dirigirse a la estación para seguir viaje, es tomarse una cerveza en la acogedora y estupenda Piazza dell'anfiteatro.
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Carlos Carreter
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sábado, octubre 08, 2005
Sonimagfoto 2005
Fira Barcelona - Sonimagfoto 2005
¡Qué barbaridad! Estoy que lo tiro. Hoy subo dos entradas a este mi/vuestro Cuaderno de bitácora.
También es un poco para compensar. Desde el miércoles no subía nada. Y es que ayer estuve en Barcelona. Y me pasé por la feria de fotografía que cada dos años se celebra en la capital catalana. SonimagFoto.
Mientras uno pasea entre los numerosos puestos que las marcas más celebres de la fotografía, y también muchas absolutamente desconocidas, se encuentra con las numerosas atracciones que a modo de reclamo proponen los exhibidores. Como el animado grupillo de músicos de jazz con los que nos entretenía Sony, mientras nos enseñaba y nos dejaba manosear un modelo de preserie de su novísima DSC-R1. Qué expectación levantaba la megacompacta con captor CCD grandote.
Y digo yo, que lo de exhibidor vendrá de la tendencia a exhibir bellas damas con más o más bien menos ropa, en teoría para que los visitantes prueben las maravillas fotográficas tomando imágenes de tan perfectos cuerpos. No obstante, parece que este año la cosa estaba más moderada a la hora de enseñar carnes como vemos en la bailarina/contorsionista que nos ofrecía Canon.
Que por aquello de lo políticamente correcto también situaba algún modelo masculino, muy atento con su compañera de "taichí", a la hora de corregir pequeños defectos en el maquillaje.
Menos modelos humanos y más modelos de cámaras para poder palpar y probar tendría que haber puesto la marca líder japonesa. Que no sé yo qué había que hacer para poner las manos en una de las nuevas EOS 5D. Muy considerados con los profesionales, nada con los modestos aficionados. Nada que ver con la liberalidad de Fuji, Nikon, Panasonic y, sobretodo, Olympus, que te dejaban cámara y, por supuesto, insertar tu propia tarjeta para conservar las imágenes de prueba.
Pero yendo a lo serio, que ya que la fotografía va de tomar bellas imágenes, algo de lo más interesante es visitar las distintas exposiciones fotográficas, donde se podía disfrutar de fotografías de alto nivel, como las que se veían junto al "tenderete" de National Geographic.
Aunque sinceramente, las más interesantes estaban en la Visual Art Gallery patrocinada por Pentax, gustándome particularmente las de Lucien Clergue y las de Federico Patellani. A ver si encuentro páginas suyas en la red para recomendároslas más adelante.
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Carlos Carreter
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Que animación hay en Lucca,... y eso que no llevan a la gente de los circuitos
Lucca no suele aparecer en los circuitos turísticos. Por lo menos en los que se ofrece al turista hispano. Desde luego, el viajero por fin pasea por una ciudad italiana sin escuchar a cada paso el sonido de su idioma materno. Y se nota. Carece del agobio de otras ciudades toscanas. Y sin embargo es una bella ciudad. Y no carece de animación.
Detrás de cualquier recoleta iglesia, y entre el laberinto de estrechas calles que constituye su casco antiguo, podemos encontrar unos puestos de libros de viejo, de postales antiguas, partituras,... vamos,... el equivalente de los "bouquinistes" parisinos.
Junto a una de las ubicuas "loggias" que salpican la geografía de las ciudades toscanas, en la que se celebra un mercado de productos típicos, el músico callejero "ameniza/amenaza" el paseo de los peatones y compradores, anunciándote todo tipo de buenaventuras si le regalas con algunas monedas.
Pero donde se reunen la mayor parte de los ciudadanos que aprovechan la mañana para ir de compras es en el mercadillo, entoldado para proteger del rigor del sol del mediodía, que puebla San Michelle in Foro.
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miércoles, octubre 05, 2005
No todo es vino en la Toscana... ¡Qué rica la birra Moretti!
Septiembre es un mes de temperatura agradable en la Toscana. Han pasado ya los peores calores del verano, y con máximas en torno a los 26 grados centígrados, se está bien. Realmente bien. De vez en cuando, alguna tormenta suelta un aguacero que refresca el ambiente.
Pero hacer turismo bajo el sol de las horas centrales del día, acalora a cualquiera. Y aunque hay excelentes vinos blancos en Italia que, tomados fresquitos, alivian a cualquiera, de vez en cuando viene bien una buena cerveza. O nunca mejor dicho, ¡una buena birra!
Un buen lugar para tomarse una Moretti es en la terraza de una trattoria en Lucca, agradable ciudad Toscana a 20 minutos en tren de Pisa; mientras esperamos la bruschetta de pomodoro y los papardelle al pesto, nos refrescamos.
El ritmo es tranquilo, y las camareras no dudan en sentarse a confraternizar con las parroquianas. Las sombrillas nos protegen del sol del mediodía. Y no hay prisa. Todo está bien. Ya llegará el momento de ponerse de nuevo en marcha.
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Carlos Carreter
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martes, octubre 04, 2005
¿Me gusta San Gimignano? ¿No me gusta?
La pregunta con la que inicio este mensaje es en cierta medida retórica. Nadie duda que San Gimignano es una de las joyas de la Toscana, habiendo conservado casi integramente su casco urbano medieval-renacentista. Su perfil en el horizonte, en el que dominan las esbeltas torres que los potentados de la villa mandaban construir en sus casas para señalar su poderío económico, hace de ella un entorno singular.
No obstante, cuando atraviesa alguna de las bellas puertas que abren su muralla, el viajero puede sentirse agobiado por la multitud de turistas que llegan hasta la ciudad, todos ellos en romería a través de la multitud de tiendas de vinos, embutidos, respostería y artesanías diversas que se disponen a extraer todos los euros posibles de los bolsillos del incauto.
Para sobrevivir a esta marabunta de turismo, organizado o no, propongo dos opciones. Una es sentarse en el interior del Duomo a admirar los frescos que adornan sus paredes, e imaginar que está ante un cómic, antiguo y venerable, pero un tebeo que cuenta una historia, que nos ha llegado hasta nosotros para mayor gloria de sus "dibujantes". Otra es salir extramuros y admirar el maravilloso toscano, con sus hileras de vides, que posteriormente se convertirán en los celebrados "chiantis" y "sangimignanos" y otros caldos igualmente deliciosos y célebres.
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Carlos Carreter
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lunes, octubre 03, 2005
Mercaderes de Venecia y Princesas
Hace días que no os hablaba de cine, enredado como estoy en ir narrando poco a poco mi viaje por la Toscana.
Pero hoy, acompañando a una imagen de las torres de San Gimignano, comentaré brevemente las dos últimas películas que he visto.
Primera: El Mercader de Venecia, adaptación del drama de Shakespeare, dirigida por Michael Radford, e interpretada por ilustres como Al Pacino como Shylock, Jeremy Irons como Antonio el Mercader de Venecia, otros no tan ilustres pero notables como Joseph Fiennes como Bassanio, y otros más jóvenes, y quizá no siempre a la altura de los anteriores. La película está espléndidamente ambientada, y en ella son notables los pasajes más dramáticos, casi siempre coincidentes con la presencia de Pacino o Irons o, mucho mejor aún, ambos. Más floja y con menos ritmo en los pasajes galantes del buen Bassanio y la bella Portia. No obstante, es de obligada visualización por parte de los fans de las adaptaciones teatrales al cine. En general, yo le daría algo como un siete.
Segunda: Princesas, película de Fernando León de Aranoa, que sigue pintando con maestría un fresco cinematográfico de la sociedad española de hoy. La del Siglo XXI de verdad y no la del Siglo XXI de la propaganda. Dos prostitutas interpretadas por (prostituta española, castiza, del barrio, y actriz de lo mejorcito que hay y ha habido en el cine español) y Candela PeñaMicaela Nevárez (prostituta dominicana, de cuerpo impresionante, pero de más impresionante corazón, también más que estupenda la actriz), representan una buena parte de los conflictos personales de muchos. No sólo de las prostitutas. Por las inseguridades. Por la soledad. Por la necesidad del otro. Realmente, una película que conmueve. Que invita a pensar. Y a sentir. Yo le sacudo un nueve. Pues eso. Que conste.
Mañana, si tengo un rato, os hablaré de San Gimignano.
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Carlos Carreter
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