martes, julio 31, 2007

Jaque mate... Ingmar Begman

No recuerdo exactamente el año, pero sí la época en la que vi por primera vez El Séptimo Sello de Ingmar Bergman. Yo era un adolescente, tendría 16 ó 17 años. Eran tiempos de profundas transformaciones sociales y culturales en el solar ibérico. Y por una de esas causas o azares, heme aquí que de vez en cuando iba al cine a ver películas "raras".

En alguna ocasión fue en el cine de arte y ensayo de toda la vida en Zaragoza, el Cinema Elíseos. Como curiosidad, allí vi un clásico del cine de terror como es La noche de los muertos vivientes. Curioso. Arte y ensayo.

O en el Arlequín, que previamente fue el Fuenclara, donde durante unos años hasta su cierre programaron bastante cine culto. Siempre le tendré cariño; en plena transición, no tendría yo más de 14 ó 15 años, me llevaron allí a ver El Gran Dictador de Charles Chaplin. Qué descubrimiento, oiga, qué descubrimiento para mi joven e inmadura cabeza.

O en ese movimiento sorprende que hizo que el Rialto, cine de barrio de toda la vida a dos minutos de mi casa en el que me chupé decenas de spaghetti-westerns y de peplums, se convirtiese también en cine de arte y ensayo, hasta que finalmente tras una breve etapa de retorno al cine comercial pasase a ser la sala X más longeva de Zaragoza. Allí vi cosas como Las vacaciones de Monsieur Hulot, Solaris, o Dersu Uzala, entre otras. Hace bien poco que desapareció como tal sala X; ahora es un supermercado.

Pues bien; en alguno de estos cines, no recuerdo en cual, vi El Séptimo Sello. Por supuesto, en versión original en sueco, subtitulada en español. Dudo mucho que entendiese gran cosa. Pero sí que tengo claro que el impacto de muchas de las imágenes del que acabaría convirtiéndose en un uno de mis filmes favoritos, fue tremendo en mi dura cabezota de adolescente. Esa gran y desesperada partida de ajedrez del caballero con la muerte, el rostro de la misma muerte, la tormenta final con la fila de condenados a morir, todo ello me impactó notablemente.

Bergman acaba de morir. El tampoco le ha podido ganar la partida de ajedrez a la muerte. Luego fueron más las películas del director sueco que me impactaron. Fresas salvajes, El manantial de la doncella, Un verano con Monika (yo también me enamoré de esa rotunda, carnal, caprichosa y proletaria Monika, en esa Suecia de costumbres liberadas a la vez que luterana y germánicamente austera), Sonata de Otoño, en la que rescataba a la otra Bergman, sueca ella también, ya otoñal pero magnífica,... Reconozco que no es cine para todos los públicos, especialmente cuando estamos educados en el disfrute del pim-pam-pum de los efectos especiales, de las películas de acción, en las que todo artificio vale para atraer la atención del espectador,... salvo buenos guiones, buenas historias o caracteres interesantes. Naderías.

El último trabajo que vi de él en la gran pantalla fue Infiel, una película de la que fue su pareja y musa cinematográfica, Liv Ullmann, aquí convertida en directora, y cuyo guion firmaba el propio Bergman. Tremenda y depresiva película, en la que la actriz y directora noruega hacía un homenaje al cine del director sueco.

El Séptimo Sello lo volví a ver muchas veces, y comencé a entender lo que se nos decía. Lo guardo en mi filmoteca particular, y en cuanto encuentre una tarde tranquila volveré a ponerlo para hacer mi particular homenaje al director sueco. Qué mayor homenaje para un cineasta que sus películas sean vistas y disfrutadas.

Un recoleto cementerio en Pargas/Parainen, ciudad finesa con mayoría de población de habla sueca, en el Archipiélago de Turku

lunes, julio 30, 2007

De Harry Potter (2)

En la entrada de ayer comentaba algunos de los aspectos sociales que rodean la publicación de la saga de Harry Potter, el aprendiz de mago, escrita por la británica J.K. Rowling.

Hoy haré un comentario sobre la serie de novelas en sí misma. Antes de nada, si la editora o la autora quieren mandarme a la carcel... pues que sepan que no he comprado ninguno de los libros. En su mayoría, me los han dejado, lo cual antaño se consideraba una hermosa practica social, la de dejarse libros y otros elementos culturales,... pero que tal vez hoy en día se considere un acto más de piratería. Vaya usted a saber...

Y con el último la cosa ha sido más grave... porque me fui a leer en las traducciones libres que se han realizado por ahí, apoyándome en un original en inglés que me han prestado, para los casos en los que sospechase que la traducción pudiera estar patinando. Un indeseable social; eso es lo que soy...

Mi impresión general de la saga es la siguiente. El primer libro me pareció un hallazgo... especialmente considerado como lectura infantil. Desarrollado con una gran imaginación, se situaba al nivel de niños y preadolescentes, exponía una serie de aventuras en un mundo de fantasía que se combinaba muy bien con aspectos cotidianos. La lectura era ágil y se hacía llevadera para un adulto, público al que no iba dirigido este libro.

A partir de ahí, el interés literario y narrativo es diverso. Al desaparecer el factor sorpresa, al encontrarnos con terreno conocido, las siguientes historias presentan un menor aliciente. Más cuando casi todos los libros presentan elementos repetitivos entre sí. Los avatares durante el verano en casa de los horribles parientes, el reencuentro con los amigos, el comienzo de los problemas, los partidos del deporte de las escobas, la progresiva aparición de misterios, hasta alcanzar el climax final, con el enfrentamiento correspondiente entre el héroe y el malo. Este esquema repetitivo hace que haya algunos libros carezcan de mucho interés, ya que se ven como más de lo mismo con respecto a lo anterior, incluso hay alguno que me parece un auténtico pestiño. El cuarto de la serie supone un aliciente, por cuanto plantea algunas novedades en el transcurso de la historia, que le dan un tono de "superproducción cinematográfica", aunque no deja de tener sus debilidades y en mi opinión es innecesariamente largo.

Los últimos libros entran en los aspectos más tenebrosos de la historia. El ambiente es menos amable, y nos encontramos con unos protagonistas adolescentes. Creo que si hay algo mal llevado en esta serie son "los picores hormonales" de los adolescentes, cómo se relacionan entre sí y como ligan. No me parecen normales; me parecen adolescentes anacrónicos, de otra época. En cualquier caso, el progresivo "crescendo" en la tensión dramática ayuda a mejorar el interés por lo sucedido, especialmente cuando hay indicios de que el tema puede pasar del drama a la tragedia.

Ahora aviso, no voy a contar el final del séptimo libro, pero quizá el tono del mismo se deduzca de mis comentarios. Así que haya cada cual.

El último libro se sale del esquema narrativo de los anteriores, y globalmente no está mal. Es algo demasiado largo como otros de la saga, para lo que hay. Es uno de los principales problemas de estos libros... lo que se cuenta no necesita tanto espacio. Y siendo de los más entretenidos, es bastante tramposo argumentalmente para llegar a donde llega. Desde mi punto de vista, la evolución argumental de la saga pedía un final con toques trágicos,... que la escritora no se atreve a llevar a cabo. Es un producto para adolescentes, y creo que es un producto que se ha vuelto "demasiado cinematográfico",... y en el mundo anglosajón actual, especialmente cuando entras en contacto con Hollywood si no hay final feliz, parece que los ingresos bajan. Esto obliga a realizar una serie de piruetas, casi son saltos mortales literarios. Hay que dedicar largos y tremendos párrafos a explicar por qué no pasa lo que debería haber pasado. Y eso desmerece un poco el tema.

Mi valoración global es relativamente positiva, pero creo que la saga en general está sobrevalorada. Lo debemos ver más como un producto comercial para el entretenimiento que como una obra literaria básica en la cultura actual. No obstante, casi seguro que permanece durante décadas como uno de los productos más vendidos y que más influirán en la literatura infantil y juvenil de los próximos tiempos.

Hemos llegado al ocaso de la saga de Harry Potter, como llegamos al ocaso del día en los alrededores de Retascón, Zaragoza

domingo, julio 29, 2007

De Harry Potter (1)

Hace unos días se producía el acontecimiento editorial del año. Bloomsbury colocaba en los estantes de las librerías de todo el mundo la versión original en inglés del último libro de la escritora británica J.K. Rowling. También es, al parecer, el último libro de la saga del aprendiz de mago, Harry Potter, que ha dado a la escritora fama y dinero; mucho dinero.

Son varias las cuestiones objeto de reflexión, derivadas del revuelo social y mediático que ha suscitado el suceso.

Entre los positivos, indudablemente el éxito de la saga del joven mago ha llevado a que un número muy considerable de niños y adolescentes se hayan sumado con ilusión a la noble afición de la lectura. Por poner un ejemplo, parece ser que hay una correlación positiva entre el aumento de lectores de menos de 18 años y la publicación de los libros de la serie. No recuerdo dónde lo leí, me gustaría haberlo citado.

Para quien como yo, sin ser un fanático, simpatiza con la literatura fantástica, también considero que son siempre bienvenidos nuevos universos que de una forma sana nos puedan llevar a otros mundos, menos materiales, que nos distraigan de las penurias de la vida real. En resumen, viva la creatividad.

Pero también hay cosas oscuras en todo este fenómeno. El único trabajo conocido de la escritora es los libros relacionados con el mundo del joven mago. Sin embargo, esto le ha permitido convertirse en una mujer rica. Frente a este hecho, muchos escritores de gran calidad tienen problemas para sacar a la luz sus trabajos, o simplemente, consiguen ir tirando después de una larga y coherente producción literaria. El liberalismo económico llevado al mundo de la cultura. Darwinismo liberal. No triunfa el mejor, sino quien mejor conjuga una mezcla de suerte y oportunidad; el mejor adaptado. Me parece muy bien que alguien tenga éxito y se le reconozca. Pero no sé si es tan sana la polarización del mundo editorial hacia lo que tiene éxito y no hacia la calidad.

Otro ejemplo; el nefasto éxito de El código da Vinci. Es una novela mala, con tremendas inexactitudes sobre como funciona el mundo real, con tramas tramposas, destinada al consumo del norteamericano medio, inculto y dado a creer los tópico que sobre el resto del mundo se le dan prefabricados. Pero ha triunfado editorialmente, y ha ocasionado una serie de secuelas igualmente pésimas, y una epidemia de novelas que nada aportan sobre misterios, códigos, códices, enigmas,... que se están comiendo la atención y los esfuerzos de las editoriales que acaban abandonando a escritores mucho más interesantes y capaces desde el punto de vista literario. Es el equivalente en la literatura a los programas de "televisión basura" o los nefastos programas musicales tipo "operación triunfo". Operaciones comerciales de escasa calidad, pero de fácil digestión para el consumidor occidental medio, adocenado en el sofá de su casa ante la caja tonta.

Mi opinión sobre la saga del mundo mágico la daré en otro artículo. Adelanto que es bastante más positiva que lo señalado en el párrafo anterior. Pero también considero que tiene claros y oscuros.

También se ha considerado a la saga como un ejemplo más de la colonización cultural anglosajona. Recuerdo a Elvira Lindo en una entrevista radiofónica despotricando contra el pequeño mago. Elvira Lindo es una escritora que me gusta, conste. Pero noté en sus palabras el tono verde de la envidia. Reconozco que su Manolito Gafotas tiene muy buenas actitudes para merecer una mayor difusión de la que tuvo. Como las tiene su principal referente francés, que todavía me gusta más, el pequeño Nicolás, de ese genio que fue René Goscinny. Pero claro, desde el punto de vista de liberarse de las penurias cotidianas, como comentaba antes, resulta más atractivo el siempre tan querido para los anglosajones y germanos mundo mágico o fantástico, que la realidad social más del gusto de los países de cultura latina. Y es que Carabanchel esta ahí y lo vemos todos los días, mientras que a Hogwarts sólo podemos ir si nos ayudan con la obra literaria correspondiente.

Finalmente, la relación amor-odio de la obra con las nuevas tecnologías. La red de redes están plagada de páginas dedicadas al joven Potter. Es, sin duda alguna, una promoción impagable para la obra de la autora, que ha contribuido a su éxito de forma notable. Pero para máximo cabreo de la autora y de sus editoriales, también es una de las obras más pirateadas y difundidas por internet. No hay más que dirigirse a las páginas de búsqueda más habituales para comprobar que el que no tiene una copia en su disco duro de las novelas de la saga es porque no quiere.

El colmo de la historia ha venido derivado del lanzamiento del séptimo y definitivo libro de la saga. Se ha lanzado recientemente, únicamente en versión inglesa. Pero claro, a estas alturas todo el mundo quiere saber lo que pasa con Harry. Yo, ya lo sé. En otro artículo daré mi opinión. Intentaré no destriparlo. Y es que algunos grupos de voluntarios han realizado traducciones del libro, y las han colgado en la red en menos de una semana tras el lanzamiento. Y algunos capítulos tienen traducciones que no tienen mucho que envidiar a las traducciones oficiales. Otros son muy chapuceros. Pero da igual. La gente, lo que quiere es saber qué pasa; no el interés por las cualidades literarias. Y el empeño de controlar rígidamente la difusión de la obra, es un ejemplo claro de hasta que punto las estructuras tradicionales no entiende como funciona el mundo moderno. Ante una situación de fenómeno editorial mundial como ésta, resulta difícil comprender que no se haya producido el lanzamiento simultáneo de las traducciones oficiales de la obra. Como sucede en el cine, en la que con frecuencia el estreno es mundial, con doblajes o subtítulos incluidos. Crean la espectativa, pero no la satisfacen. La gente no se conforma,... y luego se quejan de los piratas. No han entendido nada. Absolutamente nada. Y por lo tanto pierden dinero. No me dan lastima. Ya tienen mucho.

La noche y la luna llena son características del mundo mágico, como la que vemos entre Retascón y Langa del Castillo, en la provincia de Zaragoza

sábado, julio 28, 2007

Una mirada al pasado

Esto es lo que nos propone Ramón en su viñeta en ElPais.com. Y con método muy sencillo, y agradable en los meses de verano, cuando el único momento razonable para salir de casa es al anochecer, evitando las horas de calor. Tumbarse en el cesped y mirar al cielo. Se nos olvida con frecuencia, o simplemente muchos son ignorantes de este hecho, que el Universo que vemos no es real. Que la luz viaja muy despacio, a una velocidad constante de algo menos de 300.000 km cada segundo. ¿Despacio? Sí... cuando se trata de las distancia cósmicas. La luz que nos llega de la vecina Galaxia de Andrómeda, que a escala universal es el vecino de la puerta de al lado en nuestro rellano, comenzó su recorrido hacia nosotros cuando en este planeta apenas se levantaban nuestros antepasados Homo Erectus hace 2 millones de años.

En cualquier caso, y a pesar de su aspecto estático, la programación que nos ofrece el Universo me parece mucho más interesante que las que nos ofrecen las principales cadenas que vociferan por los altavoces de nuestras cajas tontas. Y mucho más relajante.

Antes de salir a contemplar el Universo, una buena cena como la que disfrutamos en este restaurante de Tallín, Estonia; mejor un poco más ligera...

jueves, julio 26, 2007

Y si lo dejan estar... los ciclistas digo... con lo del dopaje y esas cosas

Hace algo más de una década, de hecho hace tres lustros ya, un chavalote navarro emocionaba a los íberos con sus hazañas por las carreteras galas. Todo el país, desde su casa o desde sus destinos de veraneo, suplía la siesta (o no, porque yo es la única época de mi vida en la que me he dormido viendo la tele) por las retransmisiones de televisión. Lo cual no deja de ser curioso, porque salvo algunas etapas muy definidas, la mayor parte de las retransmisiones de ciclismo a mí me parecen de un aburrimiento espantoso. Pero bueno, ahí estaba el tema. El héroe nacional.

12 años después de que ganara su último Tour de France, he aquí que tal vez otro español gane la más prestigiosa vuelta ciclista. Y aunque no le negaré méritos en cuanto al esfuerzo y las ganas del mozo, da la impresión de será campeón por eliminación voluntaria o forzosa de sus más directos enemigos. Y no es el primer año. El problema fundamental es el dopaje. En estos momentos, para quienes sólo seguimos este tema desde los noticiarios radiofónicos o desde los weblogs de noticias, casi todo el mundo en ese deporte está contaminado de una forma y otra por la trampa de las sustancias o los procedimientos médicos prohibidos. Eritropoyetinas, transfusiones, estimulantes,... parece que de todo puede haber.

Ya que estamos por Francia, parece que para entender lo que mueve al mundo hay que cambiar el tradicional y dumasiano "cherchez la femme" por el más anglosajón motto "show me the money" con el que ensordecimos al oirlo estridentemente y repetidamente en cierta película de cierto pretendido y presuntuoso actor. Demasiado dinero el que se mueve en torno de estos deportes-espectáculo (curioso que sea un espectáculo, ¿he mencionado ya lo aburridas que me parecen la mayor parte de las etapas?)

Yo creo que a estas alturas sólo les quedan dos soluciones. O pasan de preocuparse por el dopaje y allá cada cual sobre cómo decide sucidarse a cambio de dinero, o simplemente se bajan todos de la bici y lo dejan estar. Y dejan de aburrirnos... por lo menos a mí.

Los fineses utilizan ampliamente la bicicleta en sus desplazamientos, como para ir a coger el tren a la Estación Central de Helsinki; antes de salir de casa se dopan con abundantes desayunos con sus salchichas, albondiguillas, huevos, café,... o a la vuelta con unas cervecitas... de lo más sano

miércoles, julio 25, 2007

Excelente servicio MyPublisher.com

Tras las vacaciones por el sur de Finlandia y Tallinn (Estonia), y una vez seleccionadas algunas de las mejores fotografías, o más evocadoras, tocaba pasarlas a papel para disfrutar de ellas de forma tranquila y agradable. He venido provando diversos servicios de elaboración de Fotolibros o Fotoálbumes. Últimamente me vengo decidiendo por el que ofrece MyPublisher.com. No es de los más baratos precisamente, pero es realmente de buena calidad, con programas de maquetación para Windows y Mac OS X.

Una vez remitido por internet el libro con las fotografías, tardan entre 2 y 4 días en tenerlo disponible, y luego, si optas por la vía rápida, en tres días más lo tienes en casa... y te lo mandan desde los alrededores de Nueva York (EE.UU.). Los dos primeros de mis vacaciones han quedado estupendos. Sólo queda esperar el tercero. Ummmm, qué ganas.

Estupendas las casitas de madera en la orilla del estuario de Porvoo, Finlandia

martes, julio 24, 2007

Leo en "ELPAIS.com - Un juez de Murcia retira la custodia de sus hijas a una madre por ser lesbiana"

Pues eso, que en un artículo de este medio digital leo el siguiente titular: "Un juez de Murcia retira la custodia de sus hijas a una madre por ser lesbiana".

Parece que los jueces están inquietos este verano. Si el sábado comentaba como un tonto juez de la Audiencia Nacional había conseguido dar fama mundial a una caricatura que llevaba dos días en los quioscos y había pasado totalmente desapercibida, ahora nos encontramos con un cavernícola que no se ha enterado de cómo este país, a través de sus representantes políticos legales y la nueva legislación que se promueve, quiere vivir su vida y quiere convivir entre sí.

No se ha enterado que la orientación sexual no sólo no puede ser causa de discriminación, sino que la mayoría de los ciudadanos estamos dispuestos a admitir todo aquel modelo de convivencia o de familia, por distinto que sea del tradicional o del que mande la Conferencia Episcopal, que se base en la voluntad de las partes y en el respeto mutuo.

No se ha enterado que la sociedad quiere ser de individuos libres y no de individuos programados por un dios (que nadie ha visto) ni por sus profetas o sacerdotes (que todos tenemos demasiado vistos).

Y lo peor es que este juez ya es conocido de proceder de la caverna más profunda, y ahí está. Con licencia, sino para matar, sí para amargar la vida a los ciudadanos que tengan la mala suerte de pasar por sus manos sin compartir su modo de vida.

Y la Audiencia Nacional o quien corresponda, perdiendo el tiempo persiguiendo humoristas gráficos, mientras pretenden "defender el honor" de quienes no dejan de ser unos privilegiados sociales por motivo de su nacimiento (qué cosa más aberrante en el siglo XXI), comparados con la inmensa mayoría de sus conciudadanos (que por supuesto, no súbditos).

Creo que alguien ha perdido el norte (y el sur... y el este,... y el...)

Recomendamos vivamente a "su señoría" que no viaje a Helsinki, ya que puede escandalizarse tremendamente al ver la escultura de esta señorita junto al Kauppatori de la capital finesa; esta desnuda,... y la gaviota también... a los ojos del público...