jueves, enero 19, 2006

Al final, las obras quedan las gentes se van, otros que llegan las continuarán | KONICA MINOLTA

Parque grande, Zaragoza

Ante la nota de prensa que ha aparecido hoy y de la que se han hecho numerosas páginas dedicadas a la fotografía en la telaraña mundial,


no he podido dejar de acordarme de la letra de la famosa canción de Julio Iglesias. Y es que Konica y Minolta nos dejan. Ya hace unos años que ambas empresas se fusionaron para aguantar mejor los embates que las transformaciones del mercado de la fotografía han venido afrontando las empresas del sector. Konica con su buen hacer en el mundo de los materiales sensibles, pero también en la fabricación de cámaras fotográficas. Cuantas veces no habré soñado con poseer una magnífica Konica Hexar, bellísimo y eficacísimo aparato. Minolta con su capacidad de innovar como hecho distintivo frente a las apisonadoras que suponen otras marcas por su capacidad de producción y de acaparar mercados. Cómo no dedicarle un recuerdo cada vez que miro mi muy querida Leica CL, aparato en cuya concepción tuvo que ver también la marca japonesa a pesar de lucir la prestigiosa marca germana.

Sin embargo, ya había indicios claros de que las cosas no llevan el ritmo que todos esperaban. Tardo mucho en salir al mercado la Dynax digital que muchos anhelaban. Y su distribución, al menos en España no era todo lo fina que uno podía esperar. Cuando compré mi Canon Powershot G6, me planteé la posibilidad de su barco insignia de entonces, la Dîmage A2, o la entonces recién salida A200. Pues bien. En toda Zaragoza no pude encontrar ningún comercio donde las tuvieran para echarles un vistazo.

Pero quedan sus obras. En forma de objetos queridos por sus dueños, o mejor todavía, por las fotografías, las imágenes que quedan y que son la memoria de un tiempo.

¿Las "buenas noticias"? La serie Dynax, tal vez con otro nombre, sigue bajo la marca Sony. Un acuerdo de transferencia de tecnología firmado hace unos meses era la antesala del relevo, por el cual el gigante de la electrónica de consumo se hará con el puesto que las veteranas fotográficas dejan. Pero siempre sentiremos un poquito de nostalgia.

Como decía la canción:

Pocos amigos que son de verdad;
cuántos te alagan si triunfando estás;
y si fracasas, bien comprenderás:
los buenos quedan, los demás se van.


Siempre hay
por qué vivir,
por qué luchar.
Siempre hay
por quién sufrir
y a quien amar.
Al final
las obras quedan, las gentes se van.
Otros que vienen las continuarán...
¡La vida sigue igual!


Postdata: Quién me iba a decir a mí que acabaría citando una canción de Julio Iglesias. Vomitivo. Hoy estoy vomitivo.

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