lunes, diciembre 04, 2006

El perfume. Historia de un asesino (2006)

Perfume. The story of a murderer (2006), 3 de diciembre de 2006.

Yo leí en tiempos, hace bastantes años, esta novela del alemán Patrick Süskind. Pero me acordaba muy poco. Fue un experimento. Era la primera vez que leía un novela en un idioma distinto del castellano. No tenía mucho sentido; la leí en francés que también era un idioma ajeno al original del libro. Pero me lo regalaron. Con el tiempo me familiaricé con el hecho de leer en idiomas extranjeros. Pero en aquel momento, fue más un esfuerzo que un disfrute.

Así que en la práctica, llego al filme como si no hubiese leído nada. Mejor. Que si no un se lleva disgustos.

En primer lugar, el esfuerzo de producción ha sido impresionante y la misma es lujosa. Una ambientación esquisita, unos efectos digitales para reproducir los paisajes urbanos de hace dos siglos y medio bastante correctos,... vamos que no han escatimado. Con una iluminación cálida pero no monótona que nos sumerje en la historia. La película es visualmente muy bella, incluso en aquellos momentos más escatológicos (en ambos sentidos de la palabra). Es gracioso que para ambientar determinados parajes de la Provenza francesa, se haya recurrido a exteriores en Cataluña . Pero no va mal, son dos territorios similares; ambos bellos (que sí, que lo de antes era broma).

El filme descansa sobre la actuación de su protagonista, el casi desconocido por estos pagos Ben Wishaw, que creo que hace un papel perfectamente creible y muy ajustado. Es una de las claves de lo positivo que tiene la película. Y también influye en la interpretación la aparición de algúnos ilustres que dan un toque de clase al filme, bien sea como perfumista en horas bajas o como padre desesperado. Un papel especial tienen las dos pelirrojas de la película, claves en diversos momentos de la historia, y ambas, tanto la pobre frutera como la rica adolescente heredera cumplen perfectamente con su papel. Ambas son monas, adorables, seductoras en su inocencia y en lo que les toca lo hacen sin menoscabo.

En cuanto a la dirección, a cargo del alemán Tom Tykwer, y al desarrollo de la historia... pues está muy bien durante mucho rato. Uno entra en lo que sucede, casi siente los olores... hay ritmo, misterio,... uno sabe quién es el asesino, pero no se sabe cómo va a acabar la cosa... y así va hasta que... al final el tema queda impreciso. Siendo un drama, hay alguna escena que promueve más la risa que la reflexión sobre lo que está sucediendo, queda burlesco, y hay cosas que no se entienden. No se ha sabido darle un resolución correcta a los pasajes finales de la historia.

En fin, no por ello la suspenderemos. Pero pudiéndosele otorgar un siete en la interpretación, no pasará de seis en la dirección y en la valoración subjetiva. Un pena, porque el tema durante buena parte del metraje aspiraba a mucho más.

Aunque más modesta en su tamaño, la villa de Alquézar (Huesca) viene a la memoria cuando aparecen las vistas de la provenzal Grasse

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