miércoles, marzo 16, 2005

Detente pecador... no hagas eso. ¡Te vas a condenar!

En este país, cuando yo nací, sólo se podía ser una cosa... católico. Lo quisieras o no. Bueno, a nadie le preguntaban. Cuando uno tiene unos días o unos meses que es cuando le bautizan en la fe de la "Santa" Madre Iglesia, Apostólica y Romana... Pero es que tampoco nuestro padres tenían muchas opciones. Había un general con bigote y muy malas pulgas que había decido por todos qué era lo mejor para los españoles y su salvación.

Ahora vemos en la prensa y otros medios de comunicación que la susodicha Iglesia se siente ¡¡¡PERSEGUIDA!!! Así. Con una posición de privilegio en la educación, en los centros sanitarios, en el ejército, en las instituciones, en las subvenciones, en la monarquía, con tantos fieles a la fuerza de décadas de compadreo con el del bigote (el general, no el de hace poco, que también)... pobrecitos... qué pena me dan.

Y el caso es que nadie sabe qué hacer para jorobarles un poco las estadísticas. Para que no digan que si hay tantico por ciento de católicos en España. Vamos que lo que hay que hacer es lo de Juliano; apostatar. Renunciar oficialmente a la fe católica. Por si acaso sirve de algo, me han pasado un modelo para dar este paso, con unas instrucciones. Lo podéis descargar aquí (archivo zip, 17 Kbytes).



La imagen de hoy pertenece al Templo de Cástor y Pólux en el Foro Romano. Esta y otras imágenes de mis viajes en De viaje con la cámara al hombro.

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