miércoles, marzo 30, 2005

¿Nos podrán prestar a "las putas tristes"?

No; que nadie se alarme. Esto no se ha convertido en una página "porno", ni yo me ha dado al sexo mercenario, pero de préstamo. El tema está que ha saltado a la prensa que la Editorial Random House Mondadori habría incluido en el último libro de Gabriel García Márquez, Memoria de las putas tristes, una cláusula que impediría el préstamo del volumen en las bibliotecas públicas.

¡Alucina, tía Fina!

La editorial lo ha desmentido; asegura que la legislación española prevé que determinadas instituciones, bibliotecas básicamente, sin ánimo de lucro y de carácter cultural y público puedan prestar libros sin necesidad de permiso de los propietarios de los derechos.

¡Suspiremos con alivio!

Bien,... pero... ¿y en el resto de los países de habla hispana en los que no existen leyes que protejan el acceso a la cultura? Muchos de estos países son más pobres que España, y por lo tanto, la compra de libros algo utópico para muchas personas. ¿Dónde nos lleva la presunta lucha contra la "piratería"? Me da la impresión que si exageramos, a que haya menos potenciales lectores, y por lo tanto menos ingresos "legítimos" para las editoriales y, lo que es peor, para los autores.

Por cierto. He leído el libro. No me entusiasmo en exceso, pero por lo menos es corto. Ah. Y me lo prestó un amigo. Como han hecho millones de personas desde que el mundo tiene libros. ¿Seremos todos una cuadrilla de piratas malhechores? ¿Vendrá alguna unidad de la guardia civil o de la policia nacional con las porras (tunda, tunda) a detenerme por malo? Y además lo reconozco en público. Me estoy ganando la perdición. Por si acaso, no diré el nombre el nombre de mi amigo (no, no, no me torturen, no pienso confesar).

Si quieren más información sobre el tema, vayan a Google e introduzcan las palabras:

memoria de las putas tristes préstamo bibliotecas

y encontraran numerosas referencias a la noticia, así como las explicaciones ofrecidas por la editorial. Juzguen ustedes mismos.



En la fotografía de hoy, otra forma de acceder a los libros y a la cultura; los bouquinistes de las márgenes del Sena en París. Esta y otras imágenes de mis viajes en De viaje con la cámara al hombro.

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